Nunca me imaginé que mi vida daría un giro tan inesperado al convertirme en madre de una hermosa niña. Definitivamente, todo cambia, y reafirmo el TODO... Son pequeños desafíos, nuevas aventuras, retos a la paciencia, un sin fin de cosas por aprender, risas a carcajadas, momentos de tensión, y lo mejor ... el orgullo de ver a esa pequeña personita que cada día se parece más a tí, con tus mismas expresiones, forma de hablar y hasta manías... pero por supuesto, en versión mejorada.
Un día normal-promedio de mi vida como madre es así:
Todo comienza a las 5:45am cuando el despertador se enciende, la radio suena a cierto volumen para que yo me entere que debo levantarme . En ese momento es cuando yo pido 5 min. más por favor!!!
A las 5:50am yo aún no salgo de la cama, y mi hija viene a darme un beso y decirme que me levante, que ya es tarde (aquí es donde se invierten los papeles momentáneamente) y yo a regañadientas me levanto. Luego de echarme agua fría en la cara para espabilarme un poco y asearme... llego al cuarto de mi hija a buscar el uniforme y ponerlo sobre la cama, la cual ya arreglé.
Desfilo en pijama y cholitas hacia la cocina, mientras ya mi hija está instalada en el sofá viendo comiquitas - que energía y aguante tiene - y comienzo a hacer el desayuno, el cual depende primero de lo que la niña me pide, y segundo y más seguro, de cuán atrasada estoy ya para perder mucho tiempo en la cocina...
Ya casi las 6:20am, casi listo el desayuno... le pido a Zoe que entre al baño para asearla. Mientras al mismo tiempo sigo pendiente de la cocina que no se queme nada...
Mientras sigo bostezando y viendo con mucho anhelo mi camita... ya son mas de las 6:30am... el desayuno está listo, servido en la mesa, lista la lonchera de Zoe y dependiendo, muchas veces lista también la mía si no me dió tiempo de comer con ella...
Ya son aproximadamentelas 6:40am cuando luego de lavar y arreglar todo el desastre de la cocina, entro corriendo a bañarme, lo cual deja de ser una rutina de aseo para convertirse en una forma radical de despertarme y poder enfrentar el día... Me visto con la ropa que, mientras me bañaba, buscaba en mi mente para representar mi humor del día; me maquillo, arreglo rápido la cartera, y termino sentada luchando con Zoe porque quiere un peinado diferente para ir al cole y ya no hay tiempo.
Salgo corriendo con la cartera en una mano y morral en la otra. Enciendo el carro y pongo la radio a ver si me puedo actualizar un poco con las noticias, las cuales terminan siendo desplazadas por las canciones de moda que Zoe va cantando mientras estamos en la cola... Dejo a tiempo a Zoe, baja un poco mi agetreo y sigo hacia la oficina primero a leer correos, revisar un poco cosas interesenates en internet y a iniciar las tareas del día muchas veces productivas, otras no tanto.
A las 12 salgo corriendo de nuevo, busco a Zoe al cole y nos vamos a la casa. Llegamos y mientras ella se desviste y se pone cómoda, yo comienzo a calentar el almuerzo. Nos sentamos a la mesa, comemos, conversamos de su día en el cole, de sus amigos, de sus cosas, de la tarea para esa tarde y mientras disfrutamos de ese poco tiempo... veo el reloj y salto a lavar los platos y arreglar la cocina. Mientras mi hija se viste para ir a su clase de gimnasia rítmica...
Salimos de nuevo hacia el colegio a la 1:40pm para dejarla en su clase, y yo sigo a mi segunda tanda del dia en la oficina, frente a la computadora, junto a mis compañeros, y a un trabajo que no deja de gustarme porque definitivamente el diseño y lo que cada día aprendo que lo complementa, me ayuda a seguir en ese mundo de retos, de críticas positivas y negativas, de momentos buenos y malos, de lo que me gusta...
Son más de las 6:30pm cuando salgo de la oficina y el sol ya se está ocultando... llego a mi casa donde me despido de mi mamá quien cuidó a Zoe durante la tarde. Me pongo cómoda y reviso la tarea. Mi hija me lee un cuento (nuevamente se invierten los papeles) y yo casi me quedo dormida, pero recuerdo que tengo que hacer la comida para el almuerzo del día siguiente...
Mientras hago la labor de la cocina (picar, picar y picar) y dejo que comiencen a tomar sabor y forma algunas de mis recetas heredadas de mi papá y de mi abuela... me escapo a ver Phineas y Ferb con mi hija, a reirme un rato con ella y disfrutar de su mundo.
Ya a las 8:20pm. comienza la guerra con Zoe para dormir, porque quiere terminar de ver su película en Disney Channel. Esta guerra la gano la mayoría de las veces (jeje!) y luego de leer un cuento y rezar, veo con orgullo y un sentimiento indescriptible, como mi terremotico se ve tan tranquila e inocente mientras duerme.
Me regreso a la cocina donde contínuo mis deliciosas comidas, y me escapo por pedazos a ver alguna de las series que durante la noche me alejan de mi realidad diaria. Alrededor de las 10:30 casi las 11 de la noche, ya terminada la comida, me arreglo placidamente en mi camita a terminar de ver un poco de tv... y de pronto escucho un grito: mami! me traes agua porfa!
Me levanto, busco el agua y se la llevo... y cuando ya me despido de mi hija, dándole un beso en la frente escucho que me dice: gracias mami, te quiero!
Entonces sonrío orgullosa y veo porque vale la pena ser madre, y eso no tiene precio!
mayo 09, 2010
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Increible como la vida gira alredor de los hijos, no? Un cambio completo de eso de estar preocupandose solo por uno mismo, pero la cantidad de recompensas hacen que todo la valga la pena. Disfrutala! :)
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