mayo 09, 2010

Ser madre, no tiene precio...

Nunca me imaginé que mi vida daría un giro tan inesperado al convertirme en madre de una hermosa niña. Definitivamente, todo cambia, y reafirmo el TODO... Son pequeños desafíos, nuevas aventuras, retos a la paciencia, un sin fin de cosas por aprender, risas a carcajadas, momentos de tensión, y lo mejor ... el orgullo de ver a esa pequeña personita que cada día se parece más a tí, con tus mismas expresiones, forma de hablar y hasta manías... pero por supuesto, en versión mejorada.

Un día normal-promedio de mi vida como madre es así:

Todo comienza a las 5:45am cuando el despertador se enciende, la radio suena a cierto volumen para que yo me entere que debo levantarme . En ese momento es cuando yo pido 5 min. más por favor!!!
A las 5:50am yo aún no salgo de la cama, y mi hija viene a darme un beso y decirme que me levante, que ya es tarde (aquí es donde se invierten los papeles momentáneamente) y yo a regañadientas me levanto. Luego de echarme agua fría en la cara para espabilarme un poco y asearme... llego al cuarto de mi hija a buscar el uniforme y ponerlo sobre la cama, la cual ya arreglé.
Desfilo en pijama y cholitas hacia la cocina, mientras ya mi hija está instalada en el sofá viendo comiquitas - que energía y aguante tiene - y comienzo a hacer el desayuno, el cual depende primero de lo que la niña me pide, y segundo y más seguro, de cuán atrasada estoy ya para perder mucho tiempo en la cocina...
Ya casi las 6:20am, casi listo el desayuno... le pido a Zoe que entre al baño para asearla. Mientras al mismo tiempo sigo pendiente de la cocina que no se queme nada...
Mientras sigo bostezando y viendo con mucho anhelo mi camita... ya son mas de las 6:30am... el desayuno está listo, servido en la mesa, lista la lonchera de Zoe y dependiendo, muchas veces lista también la mía si no me dió tiempo de comer con ella...
Ya son aproximadamentelas 6:40am cuando luego de lavar y arreglar todo el desastre de la cocina, entro corriendo a bañarme, lo cual deja de ser una rutina de aseo para convertirse en una forma radical de despertarme y poder enfrentar el día... Me visto con la ropa que, mientras me bañaba, buscaba en mi mente para representar mi humor del día; me maquillo, arreglo rápido la cartera, y termino sentada luchando con Zoe porque quiere un peinado diferente para ir al cole y ya no hay tiempo.
Salgo corriendo con la cartera en una mano y morral en la otra. Enciendo el carro y pongo la radio a ver si me puedo actualizar un poco con las noticias, las cuales terminan siendo desplazadas por las canciones de moda que Zoe va cantando mientras estamos en la cola... Dejo a tiempo a Zoe, baja un poco mi agetreo y sigo hacia la oficina primero a leer correos, revisar un poco cosas interesenates en internet y a iniciar las tareas del día muchas veces productivas, otras no tanto.
A las 12 salgo corriendo de nuevo, busco a Zoe al cole y nos vamos a la casa. Llegamos y mientras ella se desviste y se pone cómoda, yo comienzo a calentar el almuerzo. Nos sentamos a la mesa, comemos, conversamos de su día en el cole, de sus amigos, de sus cosas, de la tarea para esa tarde y mientras disfrutamos de ese poco tiempo... veo el reloj y salto a lavar los platos y arreglar la cocina. Mientras mi hija se viste para ir a su clase de gimnasia rítmica...
Salimos de nuevo hacia el colegio a la 1:40pm para dejarla en su clase, y yo sigo a mi segunda tanda del dia en la oficina, frente a la computadora, junto a mis compañeros, y a un trabajo que no deja de gustarme porque definitivamente el diseño y lo que cada día aprendo que lo complementa, me ayuda a seguir en ese mundo de retos, de críticas positivas y negativas, de momentos buenos y malos, de lo que me gusta...
Son más de las 6:30pm cuando salgo de la oficina y el sol ya se está ocultando... llego a mi casa donde me despido de mi mamá quien cuidó a Zoe durante la tarde. Me pongo cómoda y reviso la tarea. Mi hija me lee un cuento (nuevamente se invierten los papeles) y yo casi me quedo dormida, pero recuerdo que tengo que hacer la comida para el almuerzo del día siguiente...
Mientras hago la labor de la cocina (picar, picar y picar) y dejo que comiencen a tomar sabor y forma algunas de mis recetas heredadas de mi papá y de mi abuela... me escapo a ver Phineas y Ferb con mi hija, a reirme un rato con ella y disfrutar de su mundo.
Ya a las 8:20pm. comienza la guerra con Zoe para dormir, porque quiere terminar de ver su película en Disney Channel. Esta guerra la gano la mayoría de las veces (jeje!) y luego de leer un cuento y rezar, veo con orgullo y un sentimiento indescriptible, como mi terremotico se ve tan tranquila e inocente mientras duerme.
Me regreso a la cocina donde contínuo mis deliciosas comidas, y me escapo por pedazos a ver alguna de las series que durante la noche me alejan de mi realidad diaria. Alrededor de las 10:30 casi las 11 de la noche, ya terminada la comida, me arreglo placidamente en mi camita a terminar de ver un poco de tv... y de pronto escucho un grito: mami! me traes agua porfa!
Me levanto, busco el agua y se la llevo... y cuando ya me despido de mi hija, dándole un beso en la frente escucho que me dice: gracias mami, te quiero!
Entonces sonrío orgullosa y veo porque vale la pena ser madre, y eso no tiene precio!