Anoche, cuando me me encontraba rendida en los brazos de Morfeo y estaba en lo más profundo de mi delicioso sueño, de pronto aparece un zumbido que poco a poco se hacía más intenso... claro! ya estaba como dicen por ahí "en la pata de la oreja"... un miserable mosquito escandaloso!
Y comienza la odisea...
Era la 1 de la madrugada cuando el pequeño volador despreciable irrumpe y me despierta. Luego de dar unos sacudones con la sabana, me volteo y creo que todo se normalizó... pues no! El mosquito estaba decidido a fastidiarme durante toda la noche, esa era su misión. Era un mosquito mutante porque ni las pastillitas para plagas lo ennotaban... y a mí el olor hasta me desatan la alergia - pero son tan necesarias en esta época de lluvias (suspiro).
No pueden imaginarse la cantidad de vueltas que dí en la cama, cambié por lo menos 80 veces de posición... sacudones, me tapaba la cabeza, me daba yo misma cachetadas cerca del oído pensando que iba a matarlo... en serio me recordaba de un la pantera rosa en un capítulo peleando con un mosquito también.
Luché entre el sueño y el mosquito por casi 2 horas; hasta que decidí levantarme, encender la luz y atacar al enemigo de frente y con todo el mal humor por no poder dormir.
Y la lucha se inició con almohadazos que no sirvieron de nada sino para tumbar un porta retrato... continué persiguiéndolo por todas las esquinas, me subía y me bajaba de la cama y palmadas por acá, palmadas por allá - parecía una rumba flamenca- y lo insólito es que el mosquito hasta me marcaba el paso... Cuando ya creo que llevo la delantera pues lo tengo arrinconado contra la cortina, el mosquito lanza un paso doble, me da una vuelta en frente de mi propia cara - como burlándose - y de un giro se escabulle y se va por la ventana.
Qué frustración! No podía creer que perdí más de 2 horas en tratar de matar un mosquito que luego de jugar al escondite, bailar y llegar hasta los últimos rincones de mi cuarto... prácticamente me mira, me saca la lengua y se va... que indignación!
Cabe destacar que antes de volver a entrar en mi trance nocturno, me dí cuenta primero de las 300 picadas en los brazos, y luego me fijé que la pastilla de la plaquita se había caído del aparato, y me reí por no haber notado eso antes... tal vez por eso el mosquito estaba tan resistente :(
julio 30, 2009
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